El añ o que cambió la historia de Occidente
Una original y esclarecedora aproximació n a la democracia y la pluralidad de la sociedad ateniense que dialoga directamente con el mundo de hoy.
A finales del siglo V a. C. , la guerra del Peloponeso condujo a la derrota de Atenas. Aprovechando la debacle, una comisió n de treinta oligarcas abolió las instituciones democrá ticas que habí an regido la vida polí tica de la ciudad durante un siglo: fue el comienzo de una sangrienta guerra civil que duró algo má s de un añ o. Pero los demó cratas no se quedaron de brazos cruzados. A finales del 404, Trasí bulo reunió un ejé rcito de voluntarios y, tras varias victorias contundentes y difí ciles negociaciones, en el otoñ o del 403 se logró la reconciliació n y la democracia quedó restablecida.
A partir del destino de diez singulares figuras histó ricas, este ensayo aborda los hechos desde un novedoso á ngulo. Inspirá ndose en el modelo del coro del teatro griego, nos ofrece una visió n renovada de la sociedad ateniense que rehú ye las categorí as tradicionales que distinguí an exclusivamente entre ciudadanos, extranjeros y esclavos. El conflicto dio lugar a colectivos mú ltiples y cambiantes, organizados en torno a figuras clave, como el inclasificable Só crates, el oligarca Critias, el retó rico Lisias, pero tambié n el escriba Nicó maco, el antiguo esclavo Geris o la sacerdotisa Lisí maca. Al examinar este coro, se van revelando las jerarquí as y tensiones que lo atraviesan, y tambié n las prá cticas y emociones que lo unen. Dando forma a una nueva sociologí a de la polis bajo el signo de la pluralidad y la contingencia, esta historia coral apunta, en ú ltima instancia, al modo en que se construye la sociedad: por qué procesos llega una só lida comunidad a desgarrarse, o incluso a desintegrarse, y luego a refundarse? Una original y esclarecedora reflexió n que dialoga directamente con el mundo de hoy.
'Un libro esencial para entender conceptos tan decisivos como la memoria y el olvido despué s de una dictadura'.
Guillermo Altares, El Paí s