En el universo de Eva Rossi la fantasía no pide permiso: irrumpe, empapa, desborda. Sus relatos contemporáneos dan voz a mujeres que confiesan en voz alta lo que antes solo gemían en la oscuridad: el hambre insaciable, la entrega total, el placer de ser muchas cosas a la vez -esposa, amante, zorra suprema-. Todo ocurre en dormitorios de verano, con ventanas abiertas y límites cerrados.
El relato que titula el libro, Sueño de Zorra, lleva esa confesión hasta su culminación más oscura y luminosa. Vendada, abierta, preparada, ella espera en el centro de la cama mientras la noche se puebla de presencias fuertes, olorosas, implacables.
'...manos grandes abren mis nalgas con decisión; una verga gruesa entra lenta, inexorable, llenándome hasta el fondo del vientre. Al mismo tiempo otra se apoya en mis labios, caliente, salada, oliendo a sudor y urgencia. Abro la boca y la recibo entera mientras mi sexo se contrae alrededor del primero. Y cuando una tercera presencia se anuncia entre mis muslos, solo alcanzo a susurrar con voz rota: 'sí... todos... no tengan piedad... soy vuestra perra esta noche'.'
Eva Rossi no narra orgasmos: los provoca. Sus frases son lenguas que lamen donde más duele y más place.
Abre este libro con cuidado. Puede que al cerrarlo ya no reconozcas del todo a la persona que lo empezó.