Tres figuras destacadas de los orígenes del cristianismo que han marcado la tradición cristiana y la fe, cada una a su manera muy particular, y que siguen influyendo hasta hoy. Esta diversidad permite, incluso en la actualidad, que cada persona sea aceptada y valorada en su individualidad. Una comunidad variopinta, creativa, viva y alegre de personas con ideas afines, que, sin embargo, pueden conservar su personalidad y su independencia en el pensamiento y en la acción. Pedro, Pablo y Juan, como modelos de fe, que no siempre estaban de acuerdo, pero que, aun así, siguen los pasos de Jesús y pueden servirnos de ejemplo hoy en día.