eBook.de : Ihr Online Shop für eBooks, Reader, Downloads und Bücher
Connect 01/2015 eBook-Shops: Testsieger im epub Angebot, Testurteil: gut Die Welt: Kundenorientierte Internetseiten Prädikat GOLD
+49 (0)40 4223 6096

Jaime I y su reinado

Sofort lieferbar (Download)
eBook epub

Dieses eBook können Sie auf allen Geräten lesen, die epub- und DRM-fähig sind. z.B. auf den tolino oder Sony Readern - nicht auf dem Kindle.

Häufig gestellte Fragen zu epub eBooks und Adobe DRM-Kopierschutz

eBook epub € 14,99* inkl. MwSt.
Machen Sie jemandem eine Freude und
verschenken Sie einen Download!
Ganz einfach Downloads verschenken - so funktioniert's:
  1. 1 Geben Sie die Adresse der Person ein, die Sie beschenken
    möchten. Mit einer lieben Grußbotschaft verleihen Sie Ihrem
    Geschenk eine persönliche Note.
  2. 2 Bezahlen Sie das Geschenk bequem per Kreditkarte,
    Überweisung oder Lastschrift.
  3. 3 Der/die Geschenkempfänger/in bekommt von uns Ihre Nachricht
    und eine Anleitung zum Downloaden Ihres Geschenks!

Produktdetails

Titel: Jaime I y su reinado
Autor/en: Ernest Belenguer

EAN: 9788497433730
Format:  EPUB
Sprache: Spanisch.
Milenio Publicaciones

10. Mai 2010 - epub eBook - 560 Seiten

Del rey Jaime I se puede hablar como el soberano que dio un gran impulso a la Corona de Aragón. Antes había solamente una unión dinástica del reino de Aragón con los contados catalanes, el de Barcelona sobre todo. Más tarde, las conquistas de las islas -especialmente Mallorca- y de Valencia, transformada en un reino propio, facilitaron la creación de aquella corona tan compleja. En 2008 celebramos el octavo centenario del nacimiento, en 1208, del Rey Conquistador en Montpellier. Este libro, de un historiador que ya trabaja sobre Jaime I desde 1984, no se puede considerar cualquier biografía o unos simples comentarios de la crónica del rei, es decir, del Llibre des feits. Con una síntesis de ágil prosa, Ernest Belenguer presenta la historia del rey y de su reinado en todas sus vertientes, con un libro que no cansa al lector, un libro riguroso, completo y gratificante en su lectura. Jaime I y su reinado no es una novela del pasado, afortunadamente es un libro de historia, en el cual el autor ha conseguido una narración tan estimulante como verdadera, sin traicionar, inventar o manipular los hechos. El texto se acompaña de cinco planos y treinta-y-cuatro imágenes en color sobre la vida de Jaime I.
Ernest Belenguer Cebrià (Valencia, 1946) es catedrático de Historia Moderna en la Universitat de Barcelona. Es por este motivo que numerosas publicaciones suyas tienen una repercusión claramente modernista sobre figuras tan importantes como Fernando el Católico, Carlos V y Felipe II, además del Imperio Hispánico y de la Corona de Aragón. A pesar de ello, y del mismo modo que su maestro Joan Reglà, Ernest Belenguer no ha olvidado la época del bajo medievo, aproximándose a los siglos XIII, XIV y XV. En este sentido, cabe destacar su magnífico libro Jaume I a través de la història, publicado en Valencia en 1984 y presentado entonces en la Ciutat de Mallorca por el excelente medievalista Miquell Coll Alentorn.

II. Un preámbulo general a modo de enmarque


Siempre se ha dicho que hay dos pilares básicos en la historia. Y los hay con independencia de evoluciones, cambios y modas que suelen percibirse en las aproximaciones históricas. Uno es el espacio, es decir el paisaje geográfico —y no sólo eso— y también social, político, económico, cultural incluso, en donde se desarrollan los hechos. El otro es el tiempo porque —como es ya tradicional— pasado, presente y futuro conforman la historia. Lo hacen continuamente pues lo que es hoy presente en poco será pasado y el futuro, que viene, se convierte sin más en presente y acaba también en pasado.

Al lector, que espera una visión de una época y un rey, no quiero confundirle con vanas disquisiciones sobre conceptos históricos. Sí quiero, en cambio, que entienda que, para situar el marco temporal y espacial del rey Jaime I, he de partir de antes, aunque por ese antes pase sólo de puntillas y con leves pinceladas. Y a la vez, dado que el historiador juega con la ventaja de conocer la continuidad de los hechos que describe, debe subrayarse el futuro que apareció gracias, en parte, al reinado de Jaime I. Por todo esto, y sin caer en la necedad de querer dar ahora lecciones de historia o de cómo ésta ha de ser narrada —narraciones las hay muy diversas—, se ha de situar el reinado de Jaime I en la impresionante encrucijada que existió tanto en el antes como en el después.

Vayamos con el antes. Ese antes que debía de arrancar, muchos siglos atrás, con la fragmentación del Imperio de Carlomagno que quiso ser un freno al avance islámico en
todo el Mediterráneo y más de media Europa, salvo el Imperio bizantino. Pues como dijo Ibn Khaldun: “los cristianos no logran que flote en el Mediterráneo ni una tabla” (Pirenne, 1939, p. 10), en ese Mare más bien musulmán que Nostrum (siglos viii-xi). Ese antes que fue evolucionando a favor de estos últimos a partir de finales del siglo xi, cuando la maduración social y económica del feudalismo cristiano dio paso al intento religioso, pero también mercantil, del comienzo de las Cruzadas. De unas Cruzadas dirigidas al Mediterráneo oriental y al rescate de los Santos Lugares a cargo de los máximos magnates cristianos bajo la cruz del Pontificado. El Imperio y la Iglesia —el sol y la luna, o viceversa— dieron luz, día y noche, a las distintas tierras cristianas todavía bajo un manto socio-económico feudal del que emergieron ciudades nuevas, clases renovadas. Y como suele ocurrir cuando hay más de una potencia —por decirlo de alguna manera—, éstas aun siendo del mismo universo —sea terrenal o espiritual— llegaron a contraponerse. De hecho el primer gran conflicto entre ambos poderes se produjo, antes de las Cruzadas o en medio de ellas, durante la lucha por las Investiduras entre 1075 y 1122.

Las Investiduras, aquel intento imperial de continuar nombrando obispos y abades, porque unos y otros tenían feudos a su servicio. Este proceso enfrentó a emperadores y a papas desde finales del siglo xi y hasta el primer tercio del siglo xii. Y, en realidad, el mayor perdedor fue el emperador —fuera quien fuese— si bien ya destacó en 1077 la sumisión del excomulgado Enrique iv pidiendo perdón en Canosa al papa Gregorio vii. Fue
éste un paso favorable al Pontificado, paso al que también se sumaron los jefes de poblaciones cristianas —áreas cada vez mayores— que atendieron las peticiones del papado en pro de las cruzadas.

A fin de cuentas sin el descenso del Imperio, que por supuesto se recuperaría más tarde, difícil era el ascenso de reinos más o menos independientes de aquél. Éstos eran más propicios a pretender dominios temporales que, por pequeños que fuesen, habían de unificarse frente a un mundo momentáneamente también en retroceso: el islámico, ya fuera éste en el Próximo Oriente, ya en la Hispania occidental.

A lo largo del siglo xii hubo hechos importantes: el crecimiento urbano siguió adelante; el feudalismo no por ello había caído y sabía y podía adecuarse a los nuevos retos y aun ponerlos a su servicio. Y los territorios —reinos, si se quiere condados, baronías, ciudades independientes con un hinterland de apoyo posicional— se iban modelando. Paulatinamente parecía que el enfrentamiento Imperio-papado de años atrás no sería el único, aunque continuaría siendo el más importante. Hay que recordar que en la Hispania, romana y visigoda hasta su hundimiento en Guadalete (711), los pocos lugares cristianos que aguantaron ese desastre sufrieron el dominio aplastante del Al-Andalus musulmán, al menos hasta el siglo xi. La caída de Toledo en 1085 —en tiempos de Alfonso VI de León y Castilla y del Cid— desequilibraba a favor del cristianismo la hegemonía islámica. No más allá de siglo y medio aquél estaba en fase de triunfo total: la batalla de las Navas de Tolosa en 1212 había unido a todos los reinos peninsulares, ya cread
os, en una acción decisiva, sobre todo, para la que iba a ser la Corona de Castilla.

Pero aunque Castilla, ocupando el centro de la Meseta, el norte cantábrico y pronto la baja Andalucía, fuera sin discusión la Corona más firme de la península, no era la única. Al oeste le quedaba Portugal, llamada a empresas mayores más allá del tiempo de Jaime I. Por decisión de la realeza castellana y por el pago de parias —impuestos a los musulmanes todavía independientes tras 1212, pero conquistadas ya Córdoba (1236) y Sevilla (1248)— aún se mantuvo durante más de doscientos largos años el emirato granadino. Al noreste se situaba Navarra, viejo reino peninsular cuya elegante hegemonía se había ido perdiendo, limitada al norte por unos señoríos vascos, al oeste por la ancha Castilla, y en el Ebro y más al este por la Corona de Aragón, el jalón decisivo de este estudio que ahora comienza.

¿Qué era eso de la Corona de Aragón llevada al siglo xii? Hay quien opina —Lalinde Abadía, que se cita en bibliografía— que no se puede hablar de este término, por mucho que desde 1137 el antiguo reino de Aragón y los condados catalanes, al frente el barcelonés, se hubieran conjuntado. Lo hicieron tras la muerte de Alfonso el Batallador en 1134 y la decisión de su nobleza de no destruir el reino aragonés, como parece que absurdamente quiso el testamento del belicoso rey. Nadie aceptó —el poder entonces no era en absoluto sólo de la monarquía— semejante disparate: lo que hubiese consistido en ceder sus tierras a órdenes militares. Disparate, por supuesto, para los propietarios de muchos señoríos nobiliarios. En consecuencia la nobleza pidió al único hermano qu
e tenía Alfonso, a Ramiro llamado el Monje porque por vocación religiosa residía en un convento, que saliera del mismo. Ramiro tuvo que hacerlo; fue rey y casó con Inés de Poitou y engendró una hija con ella: Petronila. Y, deseoso el monje de volver al monasterio haciendo entrar en otro similar a su joven esposa Inés, desposó a su hija. Era ésta una pequeña niña de dos años que se enlazaba con Ramón Berenguer IV, el conde de Barcelona, que ya había pasado la veintena. Éste, ya príncipe por el matrimonio que fue efectivo cuando la niña se hizo mujer, se vio capacitado para ir unificando tierras alrededor de su mejor condado y su mejor ciudad. Incluso para conquistarlas a los musulmanes, yendo mucho más hacia el sur cuando cayeron en sus manos Tortosa y Lérida (1148-1149).

Ciertamente hablar de Corona de Aragón en toda su plenitud, tal como suena, puede ser un concepto excesivamente arriesgado. No lo sería ya en el siglo xiv, tras el reinado de Jaime I a quien tanto debió esta Corona en pro —ya se verá— y en contra —también se comentará—. En aquel tiempo —y me refiero a la antigua unión de Aragón y Cataluña, conservando cada uno su propia legislación, moneda y economía— la monarquía era muy débil. Seguramente por varias causas la unión, no obstante, se mantenía: el temor a otras coronas, más fuertes y peligrosas, y una posición política transpirenaica que podían compartir. En el primer sentido Joan Reglá expuso sus ideas hace ya muchos años cuando llegó a decir, por un lado, que Aragón temía su absorción por Castilla. Por el otro, Cataluña y sus condados pirenaicos veían demasiado cerca a Francia.
Si esta unión quería ser una protección, lo fue pero con bastantes errores.

Porque, avanzado el siglo xii, para la prematura Corona de Aragón los problemas no venían, sobre todo, de Castilla. Antes aparecían en Occitania, en todo ese territorio transpirenaico que, desde la Aquitania y la Gascuña, llegaba hasta el Languedoc y la Provenza. Esa Occitania que abarcaba tierras tan conocidas entonces para los catalanes como el condado de Tolosa, Bearn y Bigorre. Alfonso II con el sobrenombre del Casto, hijo de Petronila y de Ramón Berenguer IV, había logrado controlar dominios hasta Provenza, porque el Rosellón ya era suyo. Muchos de los condados catalanes tenían contactos en Occitania en general. Eran tierras que no estaban bajo la supremacía del reino de la Ille de France. De una monarquía que, para obtener su ansiado exágono, aspiraba tanto a expulsar a los ingleses del noroeste atlántico como lograr la posesión de gran parte de los territorios occitanos. De una monarquía, además, que era la del cristianísimo rey de Francia, llamado así por ser los francos los primeros de...


Dieses eBook wird im epub-Format geliefert und ist mit einem Adobe DRM-Kopierschutz versehen. Sie können dieses eBook auf vielen gängigen Endgeräten lesen.

Sie können dieses eBook auf vielen gängigen Endgeräten lesen.

Für welche Geräte?
Sie können das eBook auf allen Lesegeräten, in Apps und in Lesesoftware öffnen, die epub und Adobe DRM unterstützen:

  • tolino Reader
    Öffnen Sie das eBook nach der automatischen Synchronisation auf dem Reader oder übertragen Sie das eBook auf Ihr tolino Gerät mit einer kostenlosen Software wie beispielsweise Adobe Digital Editions.

  • Sony Reader und andere eBook Reader
    Laden Sie das eBook direkt auf dem Reader im eBook.de-Shop herunter oder übertragen Sie das eBook mit der kostenlosen Software Sony READER FOR PC/Mac oder Adobe Digital Editions auf ein Standard-Lesegeräte mit epub- und Adobe DRM-Unterstützung.

  • Tablets und Smartphones
    Installieren Sie die tolino Lese-App für Android und iOS oder verwenden Sie eine andere Lese-App für epub-eBooks mit Adobe DRM.

  • PC und Mac
    Lesen Sie das eBook direkt nach dem Herunterladen über "Jetzt lesen" im Browser, oder mit der kostenlosen Lesesoftware Adobe Digital Editions.

Schalten Sie das eBook mit Ihrer persönlichen Adobe ID auf bis zu sechs Geräten gleichzeitig frei.

Bitte beachten Sie: Dieses eBook ist nicht auf Kindle-Geräten lesbar.

Ihr erstes eBook?
Hier erhalten Sie alle Informationen rund um die digitalen Bücher für Neueinsteiger.

Kundenbewertungen zu Ernest Belenguer „Jaime I y su reinado“
Noch keine Bewertungen vorhanden
Zur Rangliste der Rezensenten
Veröffentlichen Sie Ihre Kundenbewertung:
Kundenbewertung schreiben
Entdecken Sie mehr
Unsere Leistungen auf einen Klick
Unser Service für Sie
Zahlungsmethoden
Bequem, einfach und sicher mit eBook.de. mehr Infos akzeptierte Zahlungsarten: Überweisung, offene Rechnung,
Visa, Master Card, American Express, Paypal mehr Infos
Geprüfte Qualität
  • Schnelle Downloads
  • Datenschutz
  • Sichere Zahlung
  • SSL-Verschlüsselung
Servicehotline
+49 (0)40 4223 6096
Mo. - Fr. 8.00 - 20.00 Uhr
Sa. 10.00 - 18.00 Uhr
Chat
Ihre E-Mail-Adresse eintragen und kostenlos informiert werden:
1 Ihr Gutschein NEUESJAHR gilt bis einschließlich 30.09.2020. Sie können den Gutschein ausschließlich online einlösen unter www.eBook.de. Der Gutschein ist nur gültig für Kalender, die nicht der gesetzlichen Preisbindung unterliegen. Der Gutschein ist nicht gültig für Spielwaren-Adventskalender Der Gutschein ist nicht mit anderen Gutscheinen und Geschenkkarten kombinierbar. Eine Barauszahlung ist nicht möglich. Ein Weiterverkauf und der Handel des Gutscheincodes sind nicht gestattet.

2 Diese Artikel unterliegen nicht der Preisbindung, die Preisbindung dieser Artikel wurde aufgehoben oder der Preis wurde vom Verlag gesenkt. Die jeweils zutreffende Alternative wird Ihnen auf der Artikelseite dargestellt. Angaben zu Preissenkungen beziehen sich auf den vorherigen Preis.

3 Ihr Gutschein AUDIO20 gilt bis einschließlich 27.09.2020 und nur für die Kategorie Hörbuch Downloads und Hörbuch CDs. Der Gutschein kann mehrmals eingelöst werden. Sie können den Gutschein ausschließlich online einlösen unter www.eBook.de. Der Gutschein ist nicht mit anderen Gutscheinen und Geschenkkarten kombinierbar. Eine Barauszahlung ist nicht möglich. Ein Weiterverkauf und der Handel des Gutscheincodes sind nicht gestattet.

4 Der gebundene Preis dieses Artikels wird nach Ablauf des auf der Artikelseite dargestellten Datums vom Verlag angehoben.

5 Der Preisvergleich bezieht sich auf die unverbindliche Preisempfehlung (UVP) des Herstellers.

6 Der gebundene Preis dieses Artikels wurde vom Verlag gesenkt. Angaben zu Preissenkungen beziehen sich auf den vorherigen Preis.

7 Die Preisbindung dieses Artikels wurde aufgehoben. Angaben zu Preissenkungen beziehen sich auf den vorherigen Preis.

* Alle Preise verstehen sich inkl. der gesetzlichen MwSt. Informationen über den Versand und anfallende Versandkosten finden Sie hier.

eBook.de - Meine Bücher immer dabei
eBook.de ist eine Marke der Hugendubel Digital GmbH & Co. KG
Folgen Sie uns unter: