'Cuando vayamos a orar, antes de pedir, contemplemos al Padre y alabemos su nombre, su reinado y su voluntad, y despué s supliquemos. Supliquemos los dones que necesitamos para seguir alabá ndole: el pan que es nuestro, de todos, nunca mí o y sin el cual no hay hijos; el perdó n, que Dios nos da segú n nosotros seamos capaces de perdonar, y sin el cual no somos capaces de perdonar, y sin el cual no somos hermanos, el no caer en la tentació n, sino vernos libres del mal y del Malo que nos acecha. Esta mí nima reflexió n nos lleva a pensar que las siete sú plicas del Padrenuestro son antropocé ntricas, pues todas ellas consideran los intereses del hombre, ya que es el hombre el que tiene necesidad de que sea santificado el nombre de Dios, de que venga su reino y se cumpla su voluntad, pues solo así se realizará el proyecto salvador que Dios nos ha confi ado. Y solo así construiremos una sociedad de hermanos'. Lorenzo Orellana (Antequera, 1937) fue ordenado sacerdote en 1961. Ha ejercido como pá rroco en Antequera, Arroyo de la Miel y Melilla, de donde fue nombrado Vicario Episcopal. Pasó unos añ os de misionero en Cumaná (Venezuela). Es autor de diversas publicaciones. Hoy ejerce su ministerio en la parroquia de San Gabriel de Má laga.