A veces, la oració n no va má s allá de unas cuantas palabras apresuradas. Pero si en alguna de esas ocasiones centramos la atenció n en lo que vemos o en lo que escuchamos, o intentamos penetrar en la realidad a travé s de los otros sentidos "palpando, oliendo o gustando", tendremos cinco ventanas abiertas para descubrir a Dios, que se esconde detrá s de todo.
Orar con los sentidos no es sino consecuencia de los atributos divinos de Infinitud y Omnipresencia. Orar así es un ejercicio de contemplació n. Este libro ofrece reflexió n y consejo para dirigirse a Dios aprovechando cada uno de ellos, de la mano del Evangelio.