'Pero tú no eres mi hermana, nunca lo fuiste. No hemos jugado, comido, dormido juntas. Nunca te toqué , nunca te besé . No sé de qué color tienes los ojos. Nunca te he visto. No tienes cuerpo ni voz, solo eres una imagen plana en unas cuantas fotos en blanco y negro. No conservo ningú n recuerdo de ti. Llevabas dos añ os y medio muerta cuando nací yo. Tú eres la criatura del cielo, la niñ ita invisible de la que nunca se habla, la ausente de todas las conversaciones. El secreto.'
'La otra hija' es una larga carta que Annie Ernaux le escribe a Ginette, la hermana muerta a la que nunca conoció , pero cuya sombra siempre la acompañ a desde aquel lejano domingo de agosto de 1950 en el que descubrió accidentalmente su existencia.