La presente versió n de Noli Me Tangere fue corregida por Vicente Blasco Ibá ñ ez. Por ello difiere en ciertos pasajes de la edició n original.
Rizal escribió esta novela sobre la sociedad filipina del siglo XIX en medio de su actividad polí tica, y pretendió denunciar los desmanes del gobierno españ ol y sus instituciones religiosas. Lo hizo a travé s de este relato, en el que comparecen las clases sociales imperantes, el amor y la reflexió n histó rica.
Este es el texto má s cé lebre de José Rizal. La novela creó tanta controversia que solo algunos dí as despué s de su primer regreso a Filipinas (1887), el gobernador general Emilio Terrero le informó que su novela era subversiva. Sin embargo, algunos ejemplares de Noli me tangere circularon de contrabando.
Luego, cuando Rizal volvió a las Filipinas despué s de terminar sus estudios mé dicos, lo deportaron a Dapitan, en la isla de Mindanao. Má s adelante lo encarcelaron por incitar a la rebelió n a travé s de sus escritos. En 1896, a la edad de treinta y cinco añ os, murió ante un pelotó n de fusilamiento.
Citamos, a continuació n, el primer pá rrafo de esta versió n en la que ya se aprecian las diferencias de estilí sticas atribuidas a Blasco Ibá ñ ez:
A fines de octubre, don Santiago de los Santos, conocido vulgarmente con el nombre de Capitá n Tiago, daba una cena, que era el tema de todas las conversaciones en Binondo, en los demá s arrabales y hasta dentro de la ciudad. Capitá n Tiago pasaba entonces por el hombre má s rumboso, y sabí a todo el mundo que su casa, como su paí s, no cerraba las puertas a nadie, como no fuese a las innovaciones provechosas y a las ideas nuevas y atrevidas.
Con la rapidez del relá mpago corrió la noticia en el mundo de los pará sitos que Dios crió en su infinita bondad y tan cariñ osamente multiplica en Manila.
Dá base esta cena en una casa de la calle de Anloague. Era un edificio bastante grande, construido al estilo del paí s y situado a orillas del rí o Pasig, llamado por algunos rí a de Binondo, y que desempeñ a, como todos los rí os de Manila, el mú ltiple papel de bañ o, alcantarilla, lavadero, pesquerí a, medio de transporte y comunicació n y hasta proporciona agua potable si lo tiene por conveniente el chino aguador. Es de notar que esta poderosa arteria del arrabal, en donde abunda má s el trá fico, apenas cuenta con un viejo puente de madera, en una distancia de má s de un kiló metro.