La Naturaleza no ha necesitado al hombre para llevar a cabo cinco extinciones masivas. Si la dejamos a su suerte, ella se ocupará de apagar todas las luces, incluso las de las estrellas. El problema "tiene cuernos", parafraseando a Nietzsche: podemos realmente fundamentar la ecologí a en la Naturaleza, siendo esta tan ambivalente? Ya no se trata de estar a favor o en contra de la ecologí a, sino de definir qué ecologí a necesitamos.
Si hemos de salvaguardar las especies en su admirable diversidad, es solo por un afá n conservador? Si la finalidad exclusiva de la Naturaleza fuera conservarlo todo, ni siquiera habrí a habido vida. Hadjadj nos ofrece aquí una reflexió n sobre lo vivo, y sobre la interdependencia espiritual del hombre y los animales. Qué relació n existe entre ecologí a y escatologí a? La cuestió n no es dar para durar, sino durar para seguir dando.