Los episodios que conforman esta novela abarcan doce años en la vida del escritor-que se distancia de sí mismo para observarse como personaje-en cuatro escenarios: la Berlín de 1928, una remota isla griega en 1933, Londres en 1938 y California en 1940. De cada uno, el autor recuerda a la persona en torno a la que gravitó su vida: el estirado y solitario señor Lancaster, cuya anticuada moral paradójicamente invitó al joven Christopher a descubrir su erotismo en la libertina Berlín de los cabarets; el rico Ambrose, desencantado de la intolerancia de Inglaterra con la homosexualidad y resignado a llevar una vida donde podrá satisfacer su deseo, pero difícilmente conocerá el amor; Waldemar, un buscavidas que trata de usar a una joven inglesa heredera para huir de Alemania, y Paul, un gigoló estadounidense que vende su encanto a los adinerados personajes que pueblan la próspera industria de Hollywood. A través de todos ellos Isherwood urde un relato íntimo y personalísimo en el que explora la vida secreta de una generación condenada a vivir los afectos como turistas sentimentales.
«La séptima novela del escritor inglés, memorista de los años treinta e icono gay, supone una adición importante a su bibliografía traducida, y un regalo para el fiel lector de su obra».
Kiko Amat, Babelia (El País)
«Cuatro historias dan testimonio de una generación errante, marcada por la represión sexual, los totalitarismos emergentes y el desencanto espiritual».
Toni Montesinos, La Vanguardia
«Estamos ante un libro que brilla por su exquisita sutileza y con una gran carga emocional. Está repleto de instantes que se saborean como caviar literario».
Javier Ortiz de Lazcano, El Correo
«Isherwood, como buen británico, desconfía de la emoción excesiva porque sabe que puede falsear la experiencia. Prefiere la precisión, incluso cuando lo que se describe es confuso o doloroso. El resultado es una escritura sin drama, pero tampoco esquiva; registra sin juzgar, aunque jamás desde la indiferencia. Amigos de paso es la historia de un narrador consciente de sus propias limitaciones, de su tendencia a retirarse cuando la situación exige tomar partido. En el caso de Isherwood esa conciencia no se traduce en autocompasión, sino en lucidez».
Luis M. Alonso, El Periódico Abril
«Una novela excelente, quizá la mejor de Isherwood [. . .] Una historia profundamente inteligente y sutilmente cautivadora».
The New York Times