En numerosas publicaciones se analizan las consecuencias de las actividades turísticas. A menudo se advierte de los peligros y riesgos, ya sean de carácter medioambiental o económico, y de sus consecuencias. Es cierto que hay aspectos negativos, pero estos forman parte del estado actual del desarrollo. Miremos simplemente con alegría cómo se multiplica enormemente el disfrute cualitativo. Cómo las culturas y los pueblos dispersos por todo el planeta se van conociendo cada vez mejor, y cómo se cristalizan nuevas formas de alegría de vivir, de crecimiento y de desarrollo. Cada vez más personas viajan por todo el mundo para maravillarse y admirar la obra genial de la creación en todas partes. El autor desea, con sus reflexiones, estimular a repensar las cosas. Al igual que en la vida terrenal en su conjunto, tampoco aquí hay escasez de posibilidades y realidades. Todo está presente en una abundancia inagotable y maravillosa. El desarrollo científico-técnico en numerosos ámbitos minimiza también los riesgos ecológicos y, con una conciencia cada vez mayor, fomenta la sostenibilidad en los destinos turísticos.