Después del agua, el té es la bebida no alcohólica más popular. En el mercado mundial del té, el té negro ocupa la mayor parte y, en Bangladés, alrededor del 99 %. Las características más importantes de la fabricación del té negro implican diferentes operaciones, como la recolección y manipulación de las hojas verdes, el marchitamiento, el procesamiento (CTC), la fermentación, el secado, la clasificación y el envasado. Cualquier daño físico a las hojas recolectadas, es decir, deformación o sobrecalentamiento, iniciará instantáneamente reacciones químicas que pueden perjudicar la calidad del té elaborado. El marchitamiento desempeña un papel fundamental, especialmente en la fabricación CTC, contribuyendo de manera significativa a la calidad. El procesamiento es la etapa de la fabricación en la que se produce la deformación de las hojas marchitas y se favorece la oxidación. La fermentación es el proceso de oxidación; en esta etapa se desarrollan el color, el sabor, la intensidad y el vigor. El secado es el proceso de detención de la fermentación; el color rojo cobrizo de la hoja fermentada se vuelve negro durante el secado. La calidad del té se evalúa mediante pruebas de té. La limpieza de toda la fábrica, especialmente de la zona de fermentación, es imprescindible. De lo contrario, la inevitable contaminación bacteriana podría provocar el deterioro del té elaborado. Se ha observado que el té negro tiene varios beneficios para la salud.