Los activos intangibles han cobrado una enorme importancia debido a la transformación de la sociedad industrial, ya que en la era moderna predominan mercados en los que los servicios, las nuevas tecnologías o la infraestructura informática desempeñan un papel fundamental. Las empresas se han dado cuenta cada vez más de que estos activos intangibles constituyen recursos fundamentales y están asociados a ventajas competitivas. Además, se puede estimar que aproximadamente una cuarta parte de todos los activos capitalizados corresponden a estos activos intangibles. La tendencia es al alza. Las normas contables específicas según las NIC/NIIF van desde la prohibición de capitalizar los gastos en la fase de investigación hasta la obligación de capitalizar los gastos en la fase de desarrollo de un activo intangible. De ello se deriva lo que se denomina una 'opción de reconocimiento de facto', que las empresas que elaboran sus balances utilizan de forma diferente según el sector.