Y si cada reflejo del mármol ocultara un grito?
Paula, de 27 años, consigue el empleo soñado: atender a una familia multimillonaria en una villa de la «Milla de Oro» de Marbella. Los pasillos huelen a lejía recién usada, los detectores de humo parpadean como pupilas. . . y, en la primera noche, un alarido afilado se desliza tras una puerta prohibida.
Cuanto más pule Paula el lujo inmaculado, más raspa la pintura de las apariencias: un mechón rubio pegado con sangre, una diminuta llave olvidada, vídeos donde su propio doble deambula a las 2:17. Entre una adolescente rebelde que susurra «No creas todo lo que ves», un guardia demasiado celoso y una pareja cuya fortuna descansa en contratos de silencio, cada minuto acerca a Paula a un secreto hundido en la piscina azul.
Pero en esta casa entrar es un privilegio; salir, una trampa. Cuando la villa baja sus persianas eléctricas, la pregunta ya no es quién miente, sino quién sobrevivirá.