En la playa de la Barceloneta empieza y termina la estancia de don Quijote en Barcelona. En el ú ltimo episodio de don Quijote en la ciudad se narra su derrota ante el Caballero de la Blanca Luna y el final de la vida de hé roe, despojá ndose de su armadura y armas y regresando a la Mancha, en donde acontece su definitiva transformació n: vuelve a ser Alonso Quijano, un anciano enfermo que fallece en su cama.
Vieron el mar, hasta entonces dellos no visto; pareció les espaciosí simo y largo, harto má s que las lagunas de Ruidera, que en la Mancha habí an visto.
La Barcelona que conoció Cervantes a principios del siglo XVII era todaví a una ciudad amurallada, llena de infinitas callejuelas y misteriosos recovecos. Es muy probable que lo que cautivara a Cervantes fuera la combinació n de una atmó sfera todaví a medieval con el bullicio propio de una ciudad portuaria.
Quizá por esta razó n, antes de salir a pasear por primera vez, Cervantes le quita las armaduras y cambia a Rocinante por otro caballo.
Don Quijote no tiene en sus andanzas por la ciudad armaduras, ni caballo. Ello le permite tomar contacto con la realidad de forma má s cercana que en otros momentos de la novela.
Tambié n su estancia Barcelona permite a don Quijote visitar, por primera y ú ltima, vez una imprenta y conocer de cerca có mo se componen y elaboran esos libros que tuvieron tanta importancia a lo largo de su vida.
No es casual que, en el nú mero 14 de la calle del Call, el hidalgo conozca el prestigioso taller y librerí a de Sebastiá n Comellas.
Sucedió , pues, que yendo por una calle alzó los ojos don Quijote y vio escrito sobre una puerta, con letras muy grandes: Aquí se imprimen libros, de lo que se contentó mucho, porque hasta entonces no habí a visto emprenta alguna y deseaba saber có mo fuese. Entró dentro, con todo su acompañ amiento, y vio tirar en una parte, corregir en otra, componer en esta, enmendar en aquella, y, finalmente, toda aquella má quina que en las emprentas grandes se muestra.
Al inicio de la visita, se muestra gratamente sorprendido por la calidad del trabajo, hasta que, para disgusto de su autor, descubre que se está corrigiendo el libro Segunda parte del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, polé mica obra apó crifa firmada por un tal Alonso Ferná ndez de Avellaneda, seudó nimo que escondí a la verdadera identidad del autor, del que se dice que es natural de Tordesillas. Esta obra falsa disgustó tanto a Cervantes, que aceleró la edició n de la segunda parte de su libro para dejar en evidencia el fraude.
El Quijote no llega a Barcelona por azar. Lo hace para desmentir un hecho histó rico, y por reacció n el personaje de ficció n se convierte en un personaje real.
Termina la aventura catalana cuando don Quijote y Sancho vuelven derrotados a su lugar de la Mancha tras el duelo con Caballero de la Blanca Luna. Pero veemos a modo de epí logo a la aventura catalana el apego que don Quijote -y Cervantes- tení an a Barcelona.
Cuando va a llegar a su aldea, en el antepenú ltimo capí tulo (LXXII), don Quijote recuerda, de manera inesperada:
Me pasé de claro a Barcelona, archivo de la cortesí a, albergue de los extranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos y correspondencia grata de firmes amistades y en sitio y en belleza, ú nica. Y aunque los sucesos que en ella me han sucedido no son de mucho gusto, sino de mucha pesadumbre, los llevo sin ella, solo por haberla visto.