Orá culo manual y arte de prudencia, del jesuita Baltasar Graciá n, es un tratado prá ctico. Fue concebido para que el pensamiento y los principios abstractos se supediten a la situaciones de la vida, en una mezcla equilibrada entre ingenio cotidiano y saber filosó fico.
Publicado en 1647, ademá s de ser fiel a su tí tulo lleno de respuestas prá cticas, es un prodigio de clarividencia proclive al pesimismo.
El estilo de sus 300 má ximas es denso y de un laconismo conceptista que acude a la antí tesis, a la aná fora, a la paronomasia y, sobre todo, a la elipsis. Este libro consigue un efecto tan brillante como enigmá tico, que resalta un pesimismo desolador.
Las definiciones de Graciá n al respecto afirman que el escritor debe mezclar lo complejo y lo breve con precisió n aforí stica.
La filosofí a de Graciá n, a medio camino entre lo ascé tico y lo mundano, describe las emociones como accesos abiertos. Estos permiten entender los secretos y las voluntades ajenas, manteniendo a la vez cerrado el paso a las propias emociones. Estas emociones encubiertas como afectos, podrá n emplearse para ejercer influencia sobre aquellos entornos jerá rquicos en que el individuo se vea obligado a convivir.
El hombre social graciano es equiparable a un actor o actriz capaz de construir uno o varios personajes emocionales con el objetivo de interpretar con é xito su papel social.
En Orá culo manual y arte de prudencia, Graciá n intenta mostrar un té rmino medio entre el anhelo de una vida significativa y dichosa y la necesidad de tener é xito y afirmarse en un mundo lleno de intrigas. Muchos de sus aforismos comentados resultan sorprendentemente modernos:
pensar positivamente,
utilizar las propias capacidades,
construir relaciones,
distribuir bien el tiempo.
Estos consejos tambié n podrí an provenir de textos normativos de nuestra é poca.
La obra de Graciá n está lejos de ser anticuada, pues tiene mucho que decirle al lector actual.