En la Antigü edad, el saber verdaderamente valioso era el entendimiento de los orí genes, del del nacimiento del mundo y de los dioses o hé roes. Má s tarde, el saber se orientó hacia el conocimiento sobre el futuro y la utopí a que nos esperaba. Hoy, en cambio, parece atrapado en la necesidad de comprender un presente sofocante y demasiado extenso; pasado y futuro han convergido y nos ahogamos en su vó rtice, confundiendo el saber con la mera comunicació n. Pero este libro no es una elegí a por la sabidurí a perdida. Es una invitació n a reflexionar sobre qué es para nosotros el saber y có mo podemos transmitirlo a quienes ocupen despué s el mundo.